La Madre habla sobre la renuncia total | The Mother talks about total surrender

Es imposible decir en dos palabras quién era la persona a la que pertenecía la voz que pueden escuchar en la grabación que sigue: Mirra Alfassa, francesa, pintora, mística, discípula de Sri Aurobindo y directora del ashram que Aurobindo fundó en Pondicherry, en la India colonial francesa. Tampoco es fácil decir por qué, considerando mi impermeabilidad (¿será así?) a los avances religiosos, encuentro esta ejecución tan fascinante. No es difícil, en cambio, enterarse de los eventos principales en la vida del personaje: en Wikipedia, por ejemplo, donde se explica por qué la llamaban “la Madre” (o “la Madre Divina”). Como las imperfecciones de la grabación, la modalidad de murmullo característico de Mirra, las irregularidades de su inglés y las intervenciones que tuve que agregarle la vuelven a veces inteligible, aquí va la transcripción (primero traducida: más adelante pueden encontrar el original):

Ya ven, en la presente condición del mundo las circunstancias son siempre difíciles. El mundo entero está en una condición de lucha, de conflicto entre las fuerzas de la verdad y la luz que quieren manifestarse y la oposición de todo lo que no quiere cambiar y representa lo que está fijo en el pasado, es rígido y se rehúsa a partir. Naturalmente, cada individuo siente sus propias dificultades y confronta los mismos obstáculos. Hay solamente un camino para ustedes. Es la renuncia total, completa e incondicional. No me refiero solamente a abandonar las propias acciones, trabajos, ambiciones, sino también todos los propios sentimientos, en el sentido de que todo lo que hagan, todo lo que sean, exista exclusivamente para lo Divino. De ese modo sienten por encima de las reacciones humanas que los rodean. No solo por encima de ellas sino protegidas de ellas por un muro de Gracia Divina. Una vez que ya no tengan más deseos, más apegos, una vez que hayan abandonado toda necesidad de recibir una recompensa de los seres humanos, no importa quiénes sean, y sepan que la única recompensa que vale la pena obtener es la que proviene del Supremo. Y eso nunca falla. Una vez que hayan abandonado el apego a los seres y las cosas exteriores, sentirán inmediatamente en el corazón esta presencia, esta fuerza, esta gracias que están siempre con ustedes. No hay otra medicina. Es la única medicina para todo, sin excepción. Y para todos los que sufren hay que decir lo mismo. Todo sufrimiento es el signo de que la renuncia no es total. Cuando sientan en ustedes un ‘bang’, así, en lugar de decir ‘Oh, esto es malo’ o ‘Esta circunstancia es difícil’, dicen: ‘Mi renuncia no es perfecta’. Y entonces sienten la gracia que los ayuda y los orienta y así siguen. Y un día emergen en la paz que nada puede perturbar. Responder a todas las fuerzas contrarias, los contrarios movimientos (los ataques, los malentendidos, la mala voluntad) con la misma sonrisa que viene de la confianza plena en la Gracia Divina. Y esta es la única salida, no hay otra. El mundo es un mundo de conflicto, sufrimiento, dificultades y tensiones. Esta hecho de esto. Todavía no ha cambiado. Va a pasar tiempo hasta que cambie y para cada uno hay una posibilidad de salir. Si se recuestan en la presencia de la Gracia Suprema, esa es la única salida.

It is impossible to say in two words who was the person to whom the voice in the recording belongs: Mirra Alfassa, French, a painter and a mystic, a disciple of Sri Aurobindo and the director of the ashram that Aurobindo founded in Pondicherry, in a region of India that was a French colony. It isn’t easy either to say why, given that I’m so impervious (or so I believe) to religion, I find this performance so compelling. It is not difficult, instead, to find information on the life of the character: in Wikipedia, for example, where it is explained why she was called “the Mother” (or “the Divine Mother”). Because the many imperfections of the recording, the mumbling modality characteristic of Mirra, the irregularities of her English and the interventions that I had to add make the text occasionally unintelligible, here’s the transcription:

You see, in the present condition of the world, circumstances are always difficult. The whole world is in a condition of strife, conflict between the forces of truth and light wanting to manifest and the opposition of all that doesn’t want to change which represent in the past what is fixed, hardened and refuses to go. Naturally, each individual feels his own difficulties and is faced by the same obstacles. There is only one way for you. It is a total, complete and unconditional surrender. What I mean by that is giving up not only of one’s actions, work, ambitions, but also of all one’s feelings, in the sense that all what you do, all what you are, is exclusively for the Divine. So, you feel above the human surrounding reactions. Not only above them but protected from them by the wall of the Divine’s Grace. Once you have no more desires, no more attachments, once you have given up all necessity of receiving a reward from the human beings whoever they are and knowing that the only reward that is worth getting is that one that comes from the Supreme. And that never fails. Once you give up the attachment of all the exterior beings and things, you at once feel in your heart this presence, this force, this grace, that is always with you. And there is no other remedy. It’s the only remedy for everybody without exception. All those who suffer, it’s the same thing that has to be said. All suffering is the sign that the surrender is not total. Then, when you feel in you a ‘bang’ like that, instead of saying, ‘Oh this one is bad’, or ‘This circumstance is difficult’, you say, ‘My surrender is not perfect’. And then you feel the grace that helps you and leads you and you go on. And one day you emerge in that peace that nothing can trouble. You answer to all the contrary forces, the contrary movements – the attacks, the misunderstandings, the bad wills – with the same smile that comes from full confidence in the Divine’s Grace. And that is the only way out, there is none else. This world is a world of conflict, suffering, difficulties, and strains. It is made of it. It has not yet changed. It will take some time before changing and for each one there is a possibility of getting out. If you lean back on the presence of the Supreme Grace, that is the only way out.

This house | Esta casa

Barnabas Collins, a vampire, returns to the house where he grew up: the site of his delight and his disgrace. Victoria Winters is there with him. The living room of the mansion is a ruin. Jonathan Frid, Barnabas, reflects on the destiny of the house (in Dark Shadows, the TV series of almost a half century ago of which Tim Robbins’ last movie proposes a pale version):

The design and construction of this house represented a marriage of the elegance of Europe and the vigour and enterprise of the New World. The foundations were made from rocks left behind by glaciers thousands of years ago. The beams and supports were cut from ancient local forests. The plastered walls were made from crushed clam shells and horse hair. The bricks were imported from Holland. That dusty chandellier, brought over from France, gleamed with hypnotic brilliance. That faded wallpaper was especially designed by a Belgian artist. The parquet floors were installed by an Italian craftsman; cornices and moldings were the effort of a Spanish craftsman. It was a house to be envied by a prince, but in spite of all these efforts, it was an agony to man. Men were driven to their limits. Which should have been an act and labor of love became a hateful thing. There were the crippled and the dead… Like the piramids, one could ask: was it worth it?

The beautiful exterior belied the hatred and distrust that lived beneath this roof. Nothing was ever real here. The love and happines that one would expect was never lived in the lives of those who lived here. This room saw much hatred. It saw families divide and devour each other. On these stairs, a father and son hurled words at each other, words that would lead to the death of the son… The death…? This house was not designed to be a tomb.

Barnabas Collins, vampiro, regresa a la casa donde creció: el sitio de su placer y su desgracia. Victoria Winters lo acompaña. El salón principal es una ruina. Jonathan Frid, Barnabas, reflexiona sobre el destino de esta casa (en Dark Shadows, la serie de televisión de hace casi medio siglo de la cual la última película de Tim Robbins propone una pálida versión):

El diseño y la construcción de esta casa representaron el enlace de la elegancia de Europa con el vigor y la iniciativa del Nuevo Mundo. Los fundamentos se contruyeron con rocas que dejaron los glaciares de hace miles de años. Las vigas y soportes fueron hechos con la madera de antiguos bosques locales. El yeso de las paredes fue compuesto con valvas de ostras molidas y pelo de caballo. Los ladrillos se importaron de Holanda. Ese polvoriento candelero, traído desde Francia, resplandecía con hipnótico brillo. Aquel empapelado desvaído fue diseñado especialmente por un artista belga. Los pisos de parquet fueron instalados por un artesano italiano; las molduras son el resultado del trabajo de un artesano español. Era una casa que un principe podría haber envidiado, pero, a pesar de todos estos esfuerzos, fue una agonía para los hombres, que fueron llevados a sus límites. Lo que debería haber sido un acto y trabajo del amor se convirtió en algo odioso. Hubo los tullidos y los muertos… Como con las pirámides, uno puede preguntarse: ¿valió la pena?

El hermoso exterior no revela el odio y la desconfianza que vivieron bajo este techo. Aquí nada fue nunca real. El amor y la felicidad que uno esperaría nunca fue vivida en las vidas de los que vivieron aquí. Esta habitación presenció el odio. Vio a las familias dividirse y devorarse. En esta escalera, un padre y un hijo se lanzaron palabras que llevarían a la muerte del hijo… ¿La muerte…? Esta casa no fue diseñada para convertirse en una tumba.

Holly

Holly Woodlawn was born in Juana Díaz, Puerto Rico, a few years before the middle of the century. Her first name was Haroldo Santiago Franceschi Rodríguez Danhakl. I must have heard her name for the first time in “Walk on the wild side,” Lou Reed’s song, where she is introduced in this way: “Holly came from Miami, FLA / Hitch-hiked her way across the USA / Plucked her eyebrows on the way / Shaved her legs and then he was a she.” “He was a she”: Haroldo changed gender. She wasn’t twenty years old. She wasn’t even eighteen. She was fifteen, she says in a documentary about the record (Transformer) that includes the song. In a slightly broken English, Holly says something like this: “I was a kid, I was fifteen years old, I did… all I wanted do is learn, you know, and everyone just kept on wanting to have my body, and I don’t want your… I don’t want… I don’t. All I wanted do is learn, I wanted grow… ieh… eckh… but nobody listens to a child.”

Holly Woodlawn nació en Juana Díaz, Puerto Rico, unos años antes del puntual centro del siglo. Su primer nombre fue Haroldo Santiago Franceschi Rodríguez Danhakl. Debo haber oído por primera vez su nombre en  “Walk on the wild side”, la canción de Lou Reed que la presenta de este modo: “Holly came from Miami, FLA / Hitch-hiked her way across the USA / Plucked her eyebrows on the way / Shaved her legs and then he was a she.” “He was a she”: Haroldo cambió de género. No tenía todavía veinte años. No tenía ni siquiera dieciocho. Tenía quince, nos cuenta en un documental sobre el disco (Transformer) que incluye la canción. En un inglés algo quebrado, dice algo así: “Era un chico, tenía quince años, lo único que quería era aprender, ¿viste?, y todos deseaban mi cuerpo, pero yo no quería tu… yo no quería… yo no. Lo único que quería era aprender, quería crecer… ieh… eckh… pero nadie les presta atención a los chicos.”

A bullfight | Una toreada

A few days ago, in Sevilla, I went to a bullfight, the first one I attended. It wasn’t the kind of bullfight I expected. It belonged to the variety that they call ‘rejoneo’: the toreros ride fast, serpentine horses. The killing of each of the six animals was clean, surgical, almost apathetic. After the first hour, the spectacle (it started at 6:30, it ended at 8:34) became a little boring, and my attention was mostly sustained by the calls that the ‘rejoneadores’ addressed to the bulls, to incite them to face the horse whose considerable mass they threw against them. When I came back to my home in New York, I listened to a recording of similar shoutings that the writer Mario de Andrade made in the ’30s somewhere in Brazil. Later that same day, using Mario de Andrade’s recording, I assembled this quick audio track.

Hace unos días, en Sevilla, fui a una toreada, la primera. No fue la clase de toreada que esperaba. Fue de la variedad que llaman “rejoneo”: los toreros montaban serpentinos y rápidos caballos. La matanza de cada uno de los animales fue limpia, casi apática, quirúrgica. Despues de la primera hora, el espectáculo (empezó a las 6:30, terminó a las 8:34) se volvió un poco aburrido, y mi atención fue sostenida sobre todo por los gritos que los rejoneadores les dirigían a los toros, para incitarlos a que se enfrentaran al caballo cuya masa arrojaban contra ellos. Cuando volví a mi casa en New York, me puse a escuchar griteríos semejantes que el escritor Mario de Andrade grabó en los 30 en algun lugar de Brasil. Más tarde, el mismo día, usando la grabación de Mario de Andrade, compuse este breve, rápido archivo.