The Men from Russia / Los hombres de Rusia

A text, sound and image piece made in collaboration with Isabelle Vigier for Unsounds / Una pieza de texto, sonido e imagen hecha en colaboración con Isabelle Vigier para Unsounds:

The Men From Russia

Otro romance | Another romance

El texto es de los Diarios de José Martí:

Acurrucado: se quedó en esqueleto: se consumió sin morir: se le cayeron los ojos: le queda pelo en las cejas, y un tufo sobre la frente en el cráneo mondado: se le conoce que vive en que tiembla: a retazos caído el vestido: lacras de huesos por entre el vestido podrido: omóplato desnudo. Vivo que no pudo amar. ¿Por qué está así? Le quieren arrancar a la fuerza su secreto. Se defiende con los huesos, se aprieta con las manos el lugar del corazón. De entre los huesos empolvados sale el amor, con un cuchillo de plata fina, un cuchillo diminuto, cabeza de mujer, hoja de lengua, que lo atraviesa de parte a parte, y cuando le arrancan el dolor, rueda por tierra, muerto.

 

 

The text is from the Diaries of José Martí (and the translation by Craig Epplin):

Curled up: wearing nothing but a skeleton: consumed without dying: his eyes fallen out: hair still on his eyebrows, and a smell on the forehead of his pruned skull: it’s known of him that he lives as he trembles: in fallen remnants his clothes: seals of bones among the rotten clothing: naked shoulder blade. Live one unable to love. Why is he like this? They want to tear the secret from him by force. He defends himself with his bones, he presses his hands in the place of his heart. From among the dusty bones emerges love, with a knife of fine silver, a diminutive knife, head of a woman, blade of tongue, that crosses him from part to part, and when they tear pain from him, he rolls over the earth, dead.

 

On Leonardo | Sobre Leonardo

So I remained at the Xingu, with Leonardo. I remained there. I remained there for ten years. So my father called me back to the village. In the village, I entered the seclusion that we enter at puberty. I remained secluded for an extremely short time (two months), and soon I came back to the Xingu. Leonardo had called me back. I remained there… Then my father called me back to the village again. Soon Leonardo came to the village to take me to remain with him. So I remained, I remained… with Leonardo. That time, Leonardo lent me a rifle. Later, he gave me another one, a .44. Then I remained with him, I remained, I remained…

It was then that, later on, Leonardo took the wrong path. He had maintained sexual relations with some of the local women. He was jealous in relation to the other white men living in the area, always telling them: ‘People, you must not have sexual intercourse with the Indians. You can transmit illnesses to them.’ His brother also proceeded in this manner. Leonardo was angry at the other white men. He wanted to order all of them to go away from the Indian area. But how? He and his brothers would remain alone. Then Leonardo called me and said: ‘You must tell the women not to enter the workers’ houses, because they can transmit illnesses to them.’ So I went to talk to the women. They told me: ‘No, we haven’t been to the white people’s houses.’ So, I remained talking with them, talking, talking… It was then that Leonardo took the wrong path. The others saw it, everybody saw it…

He maintained sexual intercourse with Skin of Secluded. She was my father’s wife. My father was married to Skin of Secluded. She was the youngest of the three.

Then Skin of Secluded saw the sacred flutes. At Leonardo’s house, we had left a trio of the instruments. Skin of Secluded, when she went wooing with Leonardo, entered and saw the flutes. So the local men said: ‘Let’s rape Skin of Secluded.’ My father was very sad. My father knew that Leonardo was in love with Skin of Secluded.

Then, on another day, we played the flutes. Skin of Secluded was at Leonardo’s. Both of them were lying in a hammock with a mosquito net. Skin of Secluded was in the mosquito net. Nobody knew that. Then the men played the sacred flutes. Leonardo didn’t like it: ‘Why did you play that?’ He argued with the men, uttered bad words, spoke over and over… Then Leonardo took a gun and talked to me: ‘I’m going to kill you.’ I replied: ‘You may kill me.’ He pointed the rifle to my face. My father said: ‘Go on… Whoever kills my son may kill me as well… Why are you jealous about your people?… You are wrong, Leonardo… I don’t want Skin of Secluded anymore… You may marry her.’

________________________________________

Así que me quedé en el Xingú, con Leonardo. Me quedé allí. Me quedé allí por diez años. Entonces mi padre me llamó de vuelta al pueblo. En el pueblo, entré en la reclusión en la que entramos cuando llegamos a la pubertad. Estuve recluído por muy poco tiempo (dos meses) y volví al Xingú. Leonardo me había dicho que volviera. Me quedé allí hasta que mi padre me pidió que volviera al pueblo otra vez. Pronto Leonardo me recogió del pueblo y me llevó con él. Así que me quedé, me quedé… con Leonardo. Esta vez, Leonardo me prestó un rifle. Después de un tiempo me dió otro, un .44. Así que me quedé con él, me quedé, me quedé…

Poco después Leonardo tomó la mala senda. Mantuvo relaciones sexuales con algunas de las mujeres del lugar. Estaba celoso de los otros hombres blancos que vivían por ahí y les decía siempre: “Gente, no mantengan relaciones sexuales con las indias. Pueden transmitirles enfermedades”. Su hermano hizo lo mismo. Leonardo estaba furioso con los otros hombres blancos. Quería ordenarles a todos que se fueran de la región. ¿Pero cómo era posible? El y sus hermanos se quedarían solos. Entonces Leonardo me llamó y me dijo: “Tienes que decirles a las mujeres que no entren en las casas de los trabajadores, porque les pueden transmitir enfermedades”. Así que les fui a hablar a las mujeres. Me dijeron que no habían visitado las casas de los hombres blancos. Y me quedé hablando con ellas, hablando, hablando… Fue por entonces que Leonardo tomó la mala senda. Los demás lo vieron, todos lo vieron…

Mantuvo relaciones sexuales con Piel de la Reclusa, la esposa de mi padre. Mi padre estaba casado con Piel de la Reclusa. Era la más joven de las tres.

Y Piel de la Reclusa vio las flautas sagradas. En la casa de Leonardo, habíamos dejado tres instrumentos. Cuando Piel de la Reclusa fue a mimosear con Leonardo, entró y vio las flautas. Por eso, los hombres del lugar dijeron: “Violemos a Piel de la Reclusa”. Mi padre se entristeció mucho. Mi padre sabía que Leonardo estaba enamorado de ella.

Otro día tocamos las flautas. Piel de la Reclusa estaba en lo de Leonardo. Los dos estaban acostados en la hamaca, cubiertos por un mosquitero. Piel de la Reclusa estaba en el mosquitero. Nadie lo sabía. Y los hombres se pusieron a tocar las flautas sagradas. A Leonardo no le gustó: “¿Por qué tocan eso?” Se puso a discutir con los hombres, dijo malas palabras, no paraba de hablar… En ese momento agarró un arma y me dijo: “Voy a matarte”. Me apuntó el rifle a la cara. Mi padre habló: “Adelante… El que mate a mi hijo puede matarme también a mí… ¿Por qué estás tan celoso de tu propia gente? Te equivocas, Leonardo… Ya no quiero a Piel de la Reclusa… Puedes casarte con ella”.

 

From | De Rafael José de Menezes Bastos, “Leonardo, the Flute. On the Sexual Life of Sacred Flutes Among the Xinguano Indians”.

Dos romances heroicos | Two heroic romances

El primero es el romance de Medea y Jasón, que la Estória general, compilada durante el siglo XIII, relata de este modo: | The first one is the romance of Medea and Jason, that the General History, compiled in the XIIIth century, narrates (as translated by Craig Epplin)  in this way:

Medea, pues que estas yerbas y estas virtudes vio en su confección que había guisado, llegó a Jasón y degollolo. E hizo salir toda la sangre vieja. Y mientras la sangre salía tomó ella el caldero de sobre el fuego con sus yerbas confeccionadas, entibiadas cuanto era menester. Y, pues que la sangre fue salida, metió las manos en el caldero y sacó de las yerbas y del zumo; y abrió la boca a Jasón y metiole de ello en la boca y de ello le echó en la llaga.

Y (luego que la medicina fue entrando y descendiéndole por la boca y por la garganta, y lo de la llaga por los pechos) los cabellos de la barba y de la cabeza –que Jasón había de antes tan blancos como la nieve– comenzaron luego a dejar aquel color y tornáronse negros. Y llenose él de carnes, y tirose de él el color amarillo y las entradas de la carne, y allanáronsele las arrugas, y tornose como hombre mancebo, y esforzáronsele los miembros y tornáronse lozanos. Y cerrose toda la llaga, y revivió luego Jasón. Y despertó y levantose así esforzado como hombre mancebo en el comienzo de la mejor edad que ser podría.

__________________________

Medea, seeing in these herbs and in these virtues the confection that she had brewed, went to Jason and slit his throat. And she made flow all the ancient blood. And as the blood flowed she took the cauldron from over the fire with the herbs prepared, lukewarm as was required. And, since the blood had flowed, she plunged her hands into the cauldron and drew from the herbs and the juice; and she opened Jason’s mouth and poured from them into his mouth and from them she poured into the wound.

And (once the medicine was entering and descending his mouth and throat, and from the wound running over his breast) the hair of Jason’s beard and head—which had before been white as snow—began to leave that color behind and turned to black. And he swelled with flesh, and the color yellow and his emaciation left him, and his wrinkles were smoothed and he became as a young man, and his members became strong and sprite. And the whole wound closed up, and Jason was revived. And he awoke and stood up now hardy like a young man at the beginning of the best age that a being could be.

El otro es el romance de Sansón y Dalila. Siguen a continuación algunos fragmentos de una versión radiofónica que propuso en agosto de 1941 el Columbia Workshop (como una de las partes de su Trilogía del Antiguo Testamento). La música es de Bernard Herrmann. | The other one is the romance of Samson and Delilah. I collected some fragments of a radio version proposed in August of 1941 by the Columbia Workshop (as the first part of its Old Testament Trilogy). Bernard Herrmann made the music.