On Leonardo | Sobre Leonardo

So I remained at the Xingu, with Leonardo. I remained there. I remained there for ten years. So my father called me back to the village. In the village, I entered the seclusion that we enter at puberty. I remained secluded for an extremely short time (two months), and soon I came back to the Xingu. Leonardo had called me back. I remained there… Then my father called me back to the village again. Soon Leonardo came to the village to take me to remain with him. So I remained, I remained… with Leonardo. That time, Leonardo lent me a rifle. Later, he gave me another one, a .44. Then I remained with him, I remained, I remained…

It was then that, later on, Leonardo took the wrong path. He had maintained sexual relations with some of the local women. He was jealous in relation to the other white men living in the area, always telling them: ‘People, you must not have sexual intercourse with the Indians. You can transmit illnesses to them.’ His brother also proceeded in this manner. Leonardo was angry at the other white men. He wanted to order all of them to go away from the Indian area. But how? He and his brothers would remain alone. Then Leonardo called me and said: ‘You must tell the women not to enter the workers’ houses, because they can transmit illnesses to them.’ So I went to talk to the women. They told me: ‘No, we haven’t been to the white people’s houses.’ So, I remained talking with them, talking, talking… It was then that Leonardo took the wrong path. The others saw it, everybody saw it…

He maintained sexual intercourse with Skin of Secluded. She was my father’s wife. My father was married to Skin of Secluded. She was the youngest of the three.

Then Skin of Secluded saw the sacred flutes. At Leonardo’s house, we had left a trio of the instruments. Skin of Secluded, when she went wooing with Leonardo, entered and saw the flutes. So the local men said: ‘Let’s rape Skin of Secluded.’ My father was very sad. My father knew that Leonardo was in love with Skin of Secluded.

Then, on another day, we played the flutes. Skin of Secluded was at Leonardo’s. Both of them were lying in a hammock with a mosquito net. Skin of Secluded was in the mosquito net. Nobody knew that. Then the men played the sacred flutes. Leonardo didn’t like it: ‘Why did you play that?’ He argued with the men, uttered bad words, spoke over and over… Then Leonardo took a gun and talked to me: ‘I’m going to kill you.’ I replied: ‘You may kill me.’ He pointed the rifle to my face. My father said: ‘Go on… Whoever kills my son may kill me as well… Why are you jealous about your people?… You are wrong, Leonardo… I don’t want Skin of Secluded anymore… You may marry her.’

________________________________________

Así que me quedé en el Xingú, con Leonardo. Me quedé allí. Me quedé allí por diez años. Entonces mi padre me llamó de vuelta al pueblo. En el pueblo, entré en la reclusión en la que entramos cuando llegamos a la pubertad. Estuve recluído por muy poco tiempo (dos meses) y volví al Xingú. Leonardo me había dicho que volviera. Me quedé allí hasta que mi padre me pidió que volviera al pueblo otra vez. Pronto Leonardo me recogió del pueblo y me llevó con él. Así que me quedé, me quedé… con Leonardo. Esta vez, Leonardo me prestó un rifle. Después de un tiempo me dió otro, un .44. Así que me quedé con él, me quedé, me quedé…

Poco después Leonardo tomó la mala senda. Mantuvo relaciones sexuales con algunas de las mujeres del lugar. Estaba celoso de los otros hombres blancos que vivían por ahí y les decía siempre: “Gente, no mantengan relaciones sexuales con las indias. Pueden transmitirles enfermedades”. Su hermano hizo lo mismo. Leonardo estaba furioso con los otros hombres blancos. Quería ordenarles a todos que se fueran de la región. ¿Pero cómo era posible? El y sus hermanos se quedarían solos. Entonces Leonardo me llamó y me dijo: “Tienes que decirles a las mujeres que no entren en las casas de los trabajadores, porque les pueden transmitir enfermedades”. Así que les fui a hablar a las mujeres. Me dijeron que no habían visitado las casas de los hombres blancos. Y me quedé hablando con ellas, hablando, hablando… Fue por entonces que Leonardo tomó la mala senda. Los demás lo vieron, todos lo vieron…

Mantuvo relaciones sexuales con Piel de la Reclusa, la esposa de mi padre. Mi padre estaba casado con Piel de la Reclusa. Era la más joven de las tres.

Y Piel de la Reclusa vio las flautas sagradas. En la casa de Leonardo, habíamos dejado tres instrumentos. Cuando Piel de la Reclusa fue a mimosear con Leonardo, entró y vio las flautas. Por eso, los hombres del lugar dijeron: “Violemos a Piel de la Reclusa”. Mi padre se entristeció mucho. Mi padre sabía que Leonardo estaba enamorado de ella.

Otro día tocamos las flautas. Piel de la Reclusa estaba en lo de Leonardo. Los dos estaban acostados en la hamaca, cubiertos por un mosquitero. Piel de la Reclusa estaba en el mosquitero. Nadie lo sabía. Y los hombres se pusieron a tocar las flautas sagradas. A Leonardo no le gustó: “¿Por qué tocan eso?” Se puso a discutir con los hombres, dijo malas palabras, no paraba de hablar… En ese momento agarró un arma y me dijo: “Voy a matarte”. Me apuntó el rifle a la cara. Mi padre habló: “Adelante… El que mate a mi hijo puede matarme también a mí… ¿Por qué estás tan celoso de tu propia gente? Te equivocas, Leonardo… Ya no quiero a Piel de la Reclusa… Puedes casarte con ella”.

 

From | De Rafael José de Menezes Bastos, “Leonardo, the Flute. On the Sexual Life of Sacred Flutes Among the Xinguano Indians”.

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s