A story of liberation, 1 | Una historia de liberación, 1

The little Elves once stole a child out of its cradle and put in its place a changeling with a clumsy head and red eyes, who would neither eat nor drink. The mother in great troubble went to a neighbour to ask her advice, and she advised her to carry the changeling into the kitchen, set it on the hearth, and boil water in two egg-shells. If the changeling was made to laugh, then all was up with him. The woman did all the neighbour said, and as she set the egg-shells over the fire the creature sung out –

“Though I am as old as the oldest tree,

Cooking in an egg-shell never did I see;”

And then it burst into a hoarse laugh. While he was laughing a number of little Elves entered, bringing the real child, whom they placed on the hearth, and then they took away the changeling with them.

 

Los duendecillos robaron una vez a un niño de su cuna y pusieron en su lugar a un sustituto de cabeza deforme y ojos colorados, que se resistía a comer o beber. La madre, perturbada, fue a lo de una vecina a pedirle consejo, y esta vecina le recomendó que llevara al sustituto a la cocina, lo dejara cerca del fuego y se pusiera a hervir agua en dos cascaras de huevo. Si el sustituto se reía, develaría su identidad. La mujer hizo lo que la vecina dijo, y cuando puso las cascaras de huevo sobre las llamas, la criatura empezó a cantar:

“Aunque soy más viejo que el más viejo de los árboles

Nunca ví a nadie cocinando en una cascara de huevo…”

Y se largo a reír de modo brusco. Cuando esto sucedió, varios duendes entraron trayendo al niño real, que dejaron en el suelo, llevándose al sustituto con ellos.

Jakob and Wilhelm Grimm, Tales | Cuentos

Sound: Claudio Baroni

Cuando el éxito es tu sueño | If success is your dream

Derrotadas las lanzas de Cacharí por la tropa de línea, éste quedó por muerto en las márgenes de la laguna que lleva su nombre. Cuentan los vecinos que durante dos días y dos noches el cacique, enloquecido y moribundo, gritaba como para proseguir la pelea: “Aquí está Cacharí, Cacharí, Cacharí”.

The lances of Cacharí having been defeated by the troops in formation, he was left for dead at the edges of the lagoon that bore his name. The neighbors say that for two days and two nights the chieftain, crazed and moribund, yelled as if to continue the fight: “Here is Cacharí, Cacharí, Cacharí.”

León Rivera, Bocetos de un asistente | Sketches of an Assistant

Eng. trans.: Craig Epplin

Sound: RL


Jerry

A long, long time ago, Jerry Lewis had a radio program. He phoned people. He made them believe that he was a friend, an enemy, a customer. Most of the times, he terrified them. He made them act as the fools he thought they were. This is one of those calls. I don’t know its exact date.

Hace muchísimo tiempo, Jerry Lewis tuvo un programa de radio. Hacía llamadas telefónicas. Les hacía creer a sus interlocutores que era un amigo, un enemigo, un cliente. La mayor parte de las veces los aterrorizaba. Hacía que actuaran como los bobos que él, Jerry, creía que eran. Esta es una de aquellas llamadas. ¿Qué día la hizo? No lo sé.

A hero | Un héroe

Mahasvatta, a prince of a great country the name of which we don’t know, was good and gentle, and very compassionate to all creatures. It happened that one day he and his brothers were strolling among the hills when they saw near the foot of a precipice a tigress with two cubs. The tigress was reduced to a skeleton, and was so utterly famished with hunger that she was about to eat her young ones. Prince Mahasattva, seeing this, left his brothers, and desirous of saving the animal’s life, and the lives of her cubs, threw himself down the precipice, and then lay still for the tigress to eat him. But she was too weak and exhausted to take a bite out of his body. So he pricked himself with a sharp torn and thus drew blood. By licking this blood the wild beast gained strength, and then she devoured the prince leaving only his bones. When his parents found these, they had them buried, and then raised a mound or tope at the grave.

 

Mahasvatta, el príncipe de un gran país cuyo nombre no conocemos, era bondadoso, gentil, y extremadamente compasivo hacia todas las criaturas. Sucedió una vez que él y sus hermanos paseaban por las colinas cuando vieron cerca de la base de un precipicio a una tigresa con dos cachorros. Le tigresa había quedado reducida a ser un esqueleto, y estaba tan famélica del hambre que iba a comerse a sus criaturas. El príncipe Mahasvatta, cuando comprendió lo que estaba por suceder, se separó de sus hermanos y, para salvarle la vida al animal y a sus cachorros, se arrojó al precipio y se ofreció a la tigresa, para que se lo comiera. Pero la tigresa estaba demasiado débil y exhausta para morderlo. Por eso, Mahasvatta se dió un pinchazo con una aguda espina y comenzó a salirle sangre. Lamiendo esta sangre, la bestia ganó fuerzas y pudo devorar al príncipe, del cual quedaron solamente los huesos. Cuando sus padres encontraron estos restos, los enterraron y construyeron un túmulo funerario sobre la sepultura.

Thomas Watters, On Yuan Chwang’s Travels in India (A.D. 629-645) | Sobre los viajes de Yuan Chwang por la India (A.D. 629-645)

Sound: RL