Listening Chimerization | Escuchando Chimerization

Extraño: hace dos días, intenso desagrado durante una presentación de cierta pieza de Florian Hecker con Reza Negarestani aquí en New York. Y ahora, escuchándola en el sitio de Documenta 13, me parece una maravilla. En cualquier caso, este es el link: http://chimerization.documenta.de/
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Strange: two days ago,  deep disgust during a presentation of a certain work by Florian Hecker with Reza Negarestani in New York. And now I listen to it in the site of Documenta 13 and I find it marvelous. In any case, this is the link: http://chimerization.documenta.de/

Voces, fibras | Voices, fibers

Dos discos (en Paris): Machinations, de 2000, una obra de Georges Aperghis (producción del Ircam, último templo, supongo, de la gran tradición modernista y de la financiación de estado a la música contemporánea: visita de lluviosa mañana); Dependent and happy, de Ricardo Villalobos (acaba de salir): a su manera, modernismo, en la musica hecha a partir de la musica de baile. La misma idea que yo tuve: usar samples de un disco de enseñanza. Cómo se toca tabla: un dos tres, el maestro dice. Y luego aplausos. Seguramente pueden encontrar estas cosas en algun lado (Youtube, como mínimo). Pero lo que me llamó la atencion (en otro post hablaba de esto, me parece) son las dos maneras de la voz. Machinations, Aperghis: la voz de las fieras. Cuatro mujeres, sí, feroces: el compositor (también el escritor, François Regnault) es de la época en que estábamos todos intrigados por la animalidad del cuerpo. Nosotros, animales, y que hablen: las fieras que son, que somos, escupiendo, lamentándonos o a las risas histéricas. Otra cosa en Villalobos: la voz filtrada. Una parte de una voz. Una banda de una voz. Una voz hueca. Más delgada, más hecha de fibras. Como el manojo de fibras que somos. Una corriente líquida las mueve. Por eso susurramos. Ni siquiera.

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Two records (in Paris). Machinations, a work by Georges Aperghis (and a production of the Ircam, the last temple, I suppose, of the great modernist tradition and the state financing of contemporary music: visited this rainy, rainy morning); Dependent and Happy, the other, by Ricardo Villalobos: modernist, in its own, diferrent, vaguely danceable way. He had the same idea as I did (never developed): make some tracks using samples taken from an instructional record. How to play tabla: one two three, says the master. And then, clappings. You can probably find these things somewhere (in Youtube, as a minimum). But what caught my attention (in another post, I think, I mentioned it) are the two contrasting species of the voice. Machinations, Aperghis: the voices of the beasts. Four women, yes, but feral: the composer (also the author of the text, François Regnault) is a man from an era in which we were all fascinated by the figures of human animality. Us, animals, the beasts we are, speaking, and spitting and crying, or laughing and… A different thing in Villalobos: a filtered voice. A hollow voice. Thinner, made of thin fibers. And the bundle of fibers that we are. A liquid stream is moving them. That’s the reason why we (don’t even) whisper.

¿Qué era el arte contemporáneo?, de nuevo | What was contemporary art?, again

No: ¿qué es? El arte de una época en que algunos (no muchos) se proponen inducir, por medio de imágenes, compuestos de sonido, frases arregladas, la experiencia de que uno, el que las experimenta, es un sujeto que existe. La experiencia de la presencia de cada uno a sí mismo (al mismo tiempo que la presencia en el mundo). La experiencia de aquella dimensión de cada uno que quisiera describir la palabra “subjetividad”. “The thing I am”: Borges. Eso, el que habla: Beckett. “La vida que se es”: Lispector. Y luego un poco todos: Nauman, Oiticica. Radigue, Scelsi. Un poco todos.

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No: what is it? The art of a time in which some (not many) artists (that’s the way they call themselves) try to induce, through images, sound compositions, arrangements of sentences, the experience that she who hears or sees or reads the sentences or sounds or images is a subject who happens to exist. The experience of each one’s presence to themselves (at the same time as each one’s presence in the world). The experience of the dimension of everyone that the word “subjectivity” would like to describe. “The thing I am”: Borges. The one who speaks: Beckett. A little bit everybody: Nauman, Oiticica. Radigue, Scelsi. Everybody, a little bit.

A lecture and a quote | Una conferencia y una cita

The conference was given by the fabulous Tibetan master Chögyam Trungpa, in his moment of (perhaps) biggest brilliance, at the beginning of the ’70s, when he conceived the expression that provides the title for the talk: “spiritual materialis.” It is improbable that you will understand much, but it is not difficult to find the original recording.

The quote is by David Standish, who writes that our planet consist of “separate spheres of sort: the outer crust; the mantle, which accounts for two thirds of the planet’s mass; a dense liquid layer of magma consisting chiefly of molten iron that’s about half the earth radius in extent; and a solid inner core inside that. The layer of molten metal is circulating, which creates electrical currents, which in turn create magnetic fields. The earth can be thought of as a great electromagnet” (Hollow Earth, Cambridge, MA: Da Capo Press, 2006).

El fabuloso maestro tibetano Chögyam Trungpa, en su momento de mayor brillo (tal vez), a comienzos de los años ’70, cuando concibió la expresión que le dá título a la charla de la cual el archivo que sigue fue compuesto: “materialismo espiritual”. Es improbable que lo entiendan, pero no es difícil encontrar el registro original.

La cita es de David Standish, que escribe que nuestro planeta consiste en “una serie de esferas separadas: la costra externa; un manto que representa los dos tercios de la masa del planeta; una capa de denso líquido que consiste principalmente en hierro fundido y se extiende por la mitad del radio de la tierra; y por fin, adentro, un núcleo sólido. La capa de metal fundido circula, y esto provoca corrientes eléctricas que a su vez crean campos magnéticos. Puede considerarse a la tierra como un gran imán eléctrico” (Tierra hueca, Cambridge, MA: Da Capo Press, 2006).

A changeling | Un sustituto

A reputed changeling shown to Waldron in the Isle of Man early in the last century is thus described: “Nothing under heaven could have a more beautiful face; but though between five and six years old, and seemingly healthy, he was so far from being able to walk, or stand, that he could not so much as move any one joint; his limbs were vastly long for his age, but smaller than an infant’s of six months; his complexion was perfectly delicate, and he had the finest hair in the world; he never spoke, nor cried, eat scarce anything, and was very seldom seen to smile, but if any one called him a fairy-elf, he would frown and fix his eyes so earnestly on those who said it, as if he would look them through. His mother, or at least his supposed mother, being very poor, frequently went out a-charing, and left him a whole day together. The neighbours, out of curiosity, have often looked in at the window to see how he behaved when alone, which, whenever they did, they were sure to find him laughing and in the utmost delight. This made them judge that he was not without company more pleasing to him than any mortal’s could be; and what made this conjecture seem the more reasonable was, that if he were left ever so dirty, the woman at her return saw him with a clean face, and his hair combed with the utmost exactness and nicety.”

 

 

Un famoso changeling (un niño sustituto) que le mostraron a Waldron en la Isla de Man a principios del siglo pasado ha sido descrito de este modo: “No hay nada bajo el cielo que pueda estar dotado de un rostro más hermoso. Pero, aunque tiene cinco o seis años y parece saludable, ha sido tan incapaz de caminar o siquiera de quedarse parado que no puede mover sus miembros. Sus extremidades son demasiado grandes para su edad, pero más pequeños que un bebé de seis meses. Su complexión es perfectamente delicada y tiene el cabello más fino. Jamás habla o grita, no come casi nada, y apenas se lo vé sonreir. Pero si alguien le dice que es un duende, frunce el entrecejo y fija la mirada tan severamente sobre la persona que lo dijo que parece que quisiera mirar a través de ella. Su madre, o en todo caso la mujer que se supone ser su madre, es muy pobre, y por eso con frecuencia tiene que salir a pedir y lo deja todo el día solo. Los vecinos, de curiosidad, han mirado muchas veces por la ventana qué hace cuando está solo. Siempre lo han visto riéndose, encantado. Esto les hacía pensar que estaba en companía más placentera para él que la de cualquier mortal; y lo que volvía a esta conjetura aun más razonable era que, si la mujer lo dejaba en casa sucio, cuando retornaba su rostro estaba perfectamente limpio y tenía el cabello peinado de la manera más prolija.”

 

Edwin Sydney Hartland, The Science of Fairy Tales | La ciencia de los cuentos de hadas